Una
historia que comienza en 1935...
El 5 de mayo de 1935, el Instituto “José Hernández” comenzó a
funcionar en una vieja casona, con doce estudiantes en el primer año del
secundario.
En ese año, mediante el
decreto firmado por el General
Agustín P. Justo y el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Manuel De
Iriondo, se designó Rector del nuevo establecimiento educativo a su creador, el
profesor Fernando José Aguer.
En aquellos tiempos,
fue el único colegio secundario de Villa Ballester. En 1940, egresaron
los primeros bachilleres; los
primeros peritos mercantiles y maestras, en 1961.
El
desarrollo de las actividades, cada vez más variadas e intensas, y el número
creciente de alumnos, hicieron insuficientes las instalaciones. Por ello, en
1964, se inauguró un nuevo edificio, más
funcional, y ceñido a las
modernas concepciones pedagógicas.
También se abrieron, a nivel terciario, el Profesorado Nacional de Educación Física, el Profesorado de Magisterio y el Profesorado a Nivel Inicial, en constante crecimiento cualitativo, que a partir de 1990, incorpora al primer Profesorado Privado de la República Argentina, los varones.
En 1986, fallecido el Rector Fundador,
asumió la conducción de los niveles medio y superior, su hijo, el profesor
Fernando Esteban Aguer, quien con similar tesón, continuó la obra, adecuándola
a los cambios, y enriqueciéndola.
Ya en el marco de la TRANSFORMACIÓN
EDUCATIVA, el Instituto contó con la aprobación para el funcionamiento de
octavos y novenos años de la E.G.B., mientras se gestaba un nuevo proyecto, el
Colegio “Fernando José Aguer”, que se
inauguró el 9 de marzo de 1998, en
un edificio de vanguardia, adecuado a las exigencias de la Escuela General Básica.
Las palabras que pronunció de Dr.
Carlos H. Perette, Vicepresidente de la República, en 1964, durante el acto
inaugural del primer gran edificio, cabrían para éste y su actual Rector:
“Me ha emocionado la proyección arquitectónica
de este magnífico edificio escolar y la voluntad
férrea de un rector hecho para hacer”
Elegir un nombre suele ser elegir un camino, una conducta, y
hasta una filosofía.
El
Instituto se llamó JOSÉ HERNÁNDEZ porque comparte su cuna con el autor del
“Martín Fierro”. Ambos vieron la luz en el Partido de General San Martín.
Encierra la vida de un hombre que fue protagonista de la historia del país; el
Colegio se llamó FERNANDO JOSÉ AGUER en merecido homenaje a un maestro con
visión de futuro.
También
los colores de sus insignias sintetizan un
afán: el blanco simboliza la pureza, el azul, la aspiración superior, y el
rojo, la sangre limpia y fuerte de la juventud.
No es
fácil referir una reseña de años al servicio de la noble labor
de educar, pero el lema de la Institución habla de su rumbo y
de su norte: CRECER PARA VER
CRECER.
